2016/10/21 – ANDRE MATOS – BLONDIE – SANTIAGO, CHILE


Live Review: André Matos en Chile (2016)

Dentro de lo que es este mundo del Power Metal, para nadie es desconocido el nombre de André Matos, el legendario vocalista de Angra, quien se pulió en las filas de Viper, formó parte de los tremendos Shaman, compartió escenarios y estudios con Timo Tolkki en Symfonia y fue parte del elenco, tanto en estudio como en escenario, de la maravillosa metal opera Avantasia, sólo por nombrar sus más grandes trabajos.

Hoy por hoy, mantiene sus esfuerzos enfocados en su banda solista llamada simplemente André Matos, con quienes en estos momentos mantiene una gira celebrando uno de los discos más influyentes y especiales de su exbanda Angra. Hablamos de los veinte años del incombustible “Holy Land” (1996), marco en el cual Matos se presentaría en el escenario del Centro de Eventos Blondie con grandes éxitos de sus bandas, pero el plato más fuerte de la noche era la interpretación del disco celebrado en su totalidad.

Con los ánimos bastante bien animados por la presentación de una banda tributo, la noche comenzó de inmediato con complicaciones, ya que pasaban los minutos y no habían novedades de quien sería el rey de la noche, nadie parecía saber nada y la música envasada sonaba y sonaba y no se cansaba de sonar. Aunque la presentación de Matos estaba programada para las 21:15 horas, fue recién alrededor de las 22:15 que comenzó a sonar la introducción a la noche, durante la cual subieron al escenario Hugo Mariuti y João Milliet con sus respectivas guitarras, Bruno Ladislau con su bajo y Rodrigo Silveira a tomar su posición detrás de la batería, para que con ellos en escena comenzara a sonar, a eso de las 22:20 horas, Menuett, la corta introducción de “Time To Be Free” (2007), el disco debut de esta banda tras lo cual estalla Letting Go, del mismo disco, y aparece André Matos en escena con su nuevo look de bigotes e instantáneamente domina el escenario y lo hace suyo junto con el público, quienes se entregaron al brasileño sin mayor resistencia pero no totalmente, quizás la mayoría esperaba escuchar de golpe el disco de cumpleaños y se sorprendieron un poco al principio, pero no demoró mucho en verse a la gente disfrutando y cantando, con un Matos demostrando que a pesar de los años y el “carrete” sigue siendo el tremendo cantante que siempre ha sido.

Live Review: André Matos en Chile (2016)Al terminar, el público empieza a corear el ya tradicional cántico, adaptado a la ocasión por supuesto, “Olé Olé Olé, Matos, Matos”, a lo que el mismo Matos responde coreando con el público, pero en vez de su apellido responde “Chile Chile” mientras se golpea la cabeza con el micrófono llevando el ritmo. En medio de esta escena comienza de golpe The Turn Of The Lights, de su último disco con el mismo nombre lanzado en 2012, al comenzar a sonar la canción Matos desaparece un poco hacia la derecha del escenario y se incorpora rápidamente, apareciendo el primer amigo acople, ¿por qué amigo acople? Porque nos acompañará toda la noche… acá el público se observa bastante más tranquilo, quizás también acorde al tipo de canción que es más bien una midtempo potente. Aquí se da una situación interesante, ya que se ve a Matos enganchar un tremendo grito largo con el micrófono pero no se escucha nada, sin que pueda decir si fue que no le salió la voz, falló el micrófono o, derechamente, hizo sólo el amague, para terminar con un tremendo acople la canción.

Para continuar la noche comenzaría, nuevamente con un tremendo acople, Distant Thunder, tema del disco “Ritual” (2002) de Shaman. Acá el público se vio muchísimo más conectado, quizás porque entraban en cuenta que no venían a escuchar sólo un disco sino un poquito de todo. Lo malo es que apareció nuevamente es mala costumbre que está haciendo considerablemente común: sacar el celular y ponerse a grabar, claro que no duró mucho porque a la orden de Matos todo el mundo en el medio de la cancha comenzó a saltar, en medio de la canción, André se aleja hacia el costado y comienza a tocar el teclado en acompañamiento a la banda, haciendo que el público participe y cante los “oh oh oh”. Cabe mencionar que, si mi memoria no me falla, este fue el tema donde más acoples se escucharon, quizás no los más graves, pero sí la mayor cantidad.

Comienzan nuevamente los “olé olé olé”, entre medio de los cuales Matos saluda al público y comienza a dar el primer discurso de los que serían, al final, varios durante la noche. Acá se detiene a comentar la estrecha relación que tendría con nuestro país, lo feliz que le hacía sentir poder estar de vuelta por estas tierras, que es el cariño de la gente el que les hace querer seguir creando música en Latinoamérica, que así es posible crear una tremenda escena latinoamericana, logrando sacar los correspondientes aplausos y gritos del respetable. Entonces comienza a sonar At Least A Chance, un tributo a sus inicios como vocalista de Metal con Viper a través de este tema contenido en su placa “Theatre Of Fate” (1989), todo el mundo lo acompañó con el puño en alto, varios conocían la letra para acompañarlo coreando, mostrando que su objetivo era disfrutar a Matos y no sólo celebrar un disco en específico. André nuevamente se acerca a tocar el teclado y en un momento para todo con una señal pidiendo “tiempo fuera” sólo para hacer reventar los ánimos volviendo a entrar de golpe con toda la potencia, el amigo acople se hace presente de nuevo pero Matos simplemente se dedicó a demostrar el tremendo nivel que sigue teniendo en su calidad vocal y termina tocando los teclados.

El paulista en ese momento anuncia “una sorpresita”, pero se encuentra con algunas complicaciones para programar el sonido del teclado, quizás la edad le ha perjudicado la vista o, quizás, las celebraciones le estaban pasando un poco la cuenta. Sin importar eso, comienza a sonar la poco conocida Discovery, tema perteneciente al disco homónimo de la cooperación que hizo con Sascha Paeth, hablamos de la banda y disco Virgo (2001). Acá la potencia se percibió como a medias, como que algo faltara, lo que se notó más todavía cuando Matos comenzó a cantar a través del micrófono dispuesto para él en el teclado, el que se encontraba con un volumen muy bajo, lo que corregido en su momento, se escucharon algunos acoples muy suaves pero que se extendieron por varios segundos. La gente se mantuvo medianamente prendida y, definitivamente, la intervención de Matos en los teclados se perdió.

Live Review: André Matos en Chile (2016)

El primer gran momento de la noche se vivió cuando de la nada comenzó a sonar la inmortal Sign Of The Cross, de esa tremenda Metal Opera llamada Avantasia. Fue sólo cosa de escuchar un par de acordes y el público entró en éxtasis, toda la Blondie cantando y Matos haciendo las distintas voces de la pieza que estaba interpretando. Sin embargo, en varias ocasiones la voz tendía a perderse. Al parecer, la razón de su alegría afectó un poco su memoria porque después del primer coro balbuceó un poco en vez de cantar, pero simplemente siguió adelante y, aunque en un minuto nadie entendió lo que el brasileño cantaba, no impidió disfrutar de la tremenda noche que se estaba viviendo.

Entonces cae una tremenda sorpresa, porque sencillamente no se esperaba tras revisar los últimos setlist en vivo de la banda y hablamos de la maravillosa Lisbon del tremendo disco “Fireworks” (1998) de Angra, el público se vuelve totalmente loco y se puede ver que existió cierta descoordinación en un minuto entre el baterista con uno de los guitarristas, pero nada que no pudieran solucionar rápidamente. Toda la gente cantando, los puños en el aire y todo el público moviéndose, nuevamente nuestro amigo acople se hace presente, mientras Matos se instala a tocar el teclado sin hacer mucho, João lo acompaña y terminan con un final que parecía la noche llegaría hasta allí. Tras toda la finalización del tema Matos anuncia que se tomarán un descanso antes de seguir para tomar “agua” y “algún traguito”, y volver con todo.

Live Review: André Matos en Chile (2016)Durante unos cinco minutos se escucha como cortina la tremenda intro que es Crossing, para a las 23:15 horas comenzar a sonar de nuevo con toda la potencia y la banda vuelve al escenario. Entrábamos en la parte fuerte de la noche, comenzaba a sonar el “Holy Land” en vivo en la Blondie y a los acordes de Nothing To Say todo el público simplemente se desbordaba y André Matos vuelve a escena con una ropa que se asemejaba bastante a la utilizada en las giras originales en esos años. Se ve que tiene algunas discusiones con la gente del staff sobre el escenario pero no se logra entender el porqué, Matos se instala de nuevo en el teclado durante el puente y pareciera apoyar un poco, no se veía absolutamente nadie sin estar cantando, gritando o levantando su puño cuando correspondía. André luce los tremendos tonos altos que lo hicieron famoso y, una vez más, nuestro amigo acople los acompaña.

Tal como el disco, la noche sigue con Silence And Distance, momento en que un muchacho del público grita un “ceacheí” que no tuvo mucho apoyo, Matos instalado en el teclado pareciera tocar toda la parte que corresponde, con la banda fuera del escenario y las luces enfocadas en él. Acá nuevamente tuvo algunos problemas con el micrófono, simplemente lo acomoda y le pide al público que lo acompañe en cantar, la banda vuelve a entrar en escena y se larga la potencia del tema, obviamente nuestro amigo acople no quiso quedar ausente en este minuto mientras todos cantaban, el cierre de la parte potente sonó un poco desprolijo, pero no afectó mucho, especialmente con el cierre que hizo Matos en el teclado con un tremendo vibrato final.

Todos sabíamos lo que venía y cuando la batería empieza con la percusión que da comienzo a Carolina IV, la caja de la misma falla, por lo que hubo que cambiarla, en este minuto, Matoscomienza a hablar por su micrófono pero… no se escuchó nada los primeros segundos. Cuando se lo abren, Matos nos comienza a conversar sobre fútbol su afición por el Corinthians, Mariuttimenciona al Mago Valdivia y el Palmeiras por lo que empiezan a preguntar por los fans de los equipos chilenos con más fanáticos. Tras este minuto de relajo, nuevamente comenzó con la batería lo que era uno de los temas más esperados de la noche, por lo mismo, todo el mundo estaba loco, todos cantan, todos saltan, ya se hace difícil contar cosas nuevas de lo sucedido porque el ánimo del público se mantuvo bastante estable durante la jornada. Matos cae de rodillas para seguir cantando y luego vuelve al teclado, la gente levanta sus puños y grita los correspondientes “hey!”, ahora se empieza a escuchar bastante mejor su intervención en los teclados y… es bueno que sea el cantante de la banda. Tras un error, simplemente se queda en silencio y detuvo las acciones, musicalmente al menos porque pocos segundos después empieza a hablar, tras gritar él un “ceacheí” se refiere a los problemas entre Brasil y Argentina especialmente por culpa del fútbol, insistiendo en la hermandad de los latinoamericanos, entonces vuelve a su teclado y tras jugar un buen rato en él, vuelve la orquestación envasada, así, después de a lo menos cinco minutos, la canción sigue su curso habitual, como si nada hubiera cambiado. Hacia el final del tema, Matos se sube a la tarima donde estaba la batería para cantar como con más pasión, luego se da la vuelta a la batería y comienza a hacer un poco de percusión al final del tema, aunque básicamente no se escucha nada de eso.

Holy Land comienza con Matos aun en los teclados y su voz ya un poco cansada, todo el público lo acompaña en la primera parte para luego recibir la potencia del tema, logrando un momento muy genial de la noche al mezclar la tremenda potencia con un track considerablemente tranquilo, Matos nuevamente improvisa y juega con los teclados pero, nuevamente también, no se escucha mucho, mientras que cantando sigue mostrando que su calidad no ha disminuido tanto como podría. Para descansar un poco inicia otro dialogo con el público, en esta oportunidad, comienza él mismo un “ceacheí”, para luego pedir lo mismo con Brasil, aunque al principio nadie lo iba a hacer, finalmente André grita “bra bra bra” y parte del público responde “sil sil sil”, insistiendo en que somos pueblos hermanos.

Live Review: André Matos en Chile (2016)

La siguiente es The Shaman, la que presenta como un tributo a los curanderos indígenas y se convirtió en el nombre en su primer proyecto hace algunos años, acá ya se ve a un Matos un poco más tranquilo, notándose cansado, manteniéndose en tonos que le parecen cómodos. Así él y Mariutti en un minuto se arrodillan y pareciera van a orar por algo hasta que André se para y se va del escenario, para volver y terminar de cantar arrodillado. Hay que mencionar que cada vez se hace un poco más complicado decir cosas nuevas sobre la noche, porque se mantuvo en un nivel bastante estable, siendo el mayor problema para el público el que las luces empezaron a encandilar un poco.

Cuando comienza a sonar el solo de batería que le da el vamos a Make Believe, nadie quedó indiferente, todos motivados y los teclados envasados son acompañados, un poco desprolijamente, por los teclados de Matos, quien al momento de comenzar a cantar con el micrófono del teclado nuevamente no se escuchó, problema rápidamente resuelto, André le pide al público cantar el puente de la canción, disfrutando escucharlo o, escondiendo que no recordaba la letra, demostrando sus años de circo y el tremendo dominio del público que tiene. Aunque sigue en el teclado, al parecer, se encontraba desconectado, sin embargo, siguió demostrando que sus capacidades vocales no han cambiado tanto. Mientras tanto, sobre el escenario, se observa un tremendo trabajo del staff.

La tremenda Z.I.T.O. comienza a sonar y ya cada vez iba quedando menos energía en el público, sin embargo, con la potente entrada de este tema todo pareció mejorar. Tras el primer puente de la canción, nuevamente a Matos se le olvidó la letra de lo que estaba cantando o quizás tuvo problemas de retorno, pero simplemente balbuceó casi una estrofa completa, luego del coro nuevamente se presentó el amigo acople, con bastante protagonismo. André vuelve a acomodarse en el teclado pero sin poder escucharse.

Live Review: André Matos en Chile (2016)

Deep Blue comienza a sonar y mientras Matos toca la introducción en el teclado, las luces de la Blondie se encienden, algo poco normal en un concierto. Por las características propias del tema, se convierte automáticamente en un momento de reflexión, el público cantando y moviendo sus palmas como si fueran antorchas. Durante la parte intermedia, Matos sale un poco del escenario volviendo para el último coro que entra con toda la potencia que el tema contiene.

Al momento de terminar, fue como un “¿y ahora qué?”, nadie sabía muy bien qué pasaba a continuación, al parecer, ni siquiera la banda. André explica entonces la situación: debido al importante retraso para comenzar con el concierto -agregando que hacía un “mea culpa”- ahora existían algunos problemas debido a que el Centro de Eventos Blondie debía atender a sus otros clientes como discotheque, entonces, les estaban solicitando terminar ya con el concierto pero que habían logrado llegar a un acuerdo por lo que tocarían las dos canciones que quedaban según tenían planificado.

Con la banda fuera de escena, sólo Milliet se queda en el escenario con Matos, tratando de conectar una guitarra acústica, la cual finalmente no pudo hacerse funcionar con la amplificación, por lo que sólo utilizó su guitarra eléctrica para tocar Lullaby For Lucifer, con un Matos jugando bastante con el público mientras peleaban por tratar de conectar la guitarra. Toda esta distracción sumada a las luces provocó que no se disfrutara mucho un tema tan lento y suave, lo que fue bastante lamentable.

Pero la noche no terminaba sin la guinda de la torta. Mientras ellos salían de escena empieza a sonar la inconfundible Unfinished Allegro, para justo antes del final volver al escenario y regalarnos esa joya que nos hizo conocer y enamorarnos de Angra el ’93, la tremenda Carry On, simplemente un revuelo total, nadie pero nadie quedó fuera de la tremenda fiesta que es ese tema, con un Matos vuelto loco, la Blondie entera cantaba, palabra por palabra, esta tremenda obra de arte, aunque las gargantas no dieran más no se podía dejar pasar este himno del Power Metal y, así, la noche llegaba finalmente a su fin, bordeando la 1 de la madrugada, con un João Milliet entregando el mástil de su guitarra al público para que tocara los últimos acordes de la despedida, con una banda agradecida de la energía entregada por el público, con un público agradecido de poder disfrutar tamañas glorias e himnos del metal que están contenidas en ese disco mágico.

Live Review: André Matos en Chile (2016)

La noche terminó de manera más abrupta que lo normal, como ya mencionábamos, por los horarios, por lo que aún antes de terminar ya el staff estaba en movimiento para comenzar a desarmar y la gente del Centro de Eventos ordenaba y limpiaba. Pero eso no impidió que mientras la banda y el público se retiraban, André Matos se acercara a la valla de seguridad y derechamente se lanzara para saludar a su gente, lo que generó gran revuelo y permitió que muchos se fueran aún más felices de lo que ya estaban.

Así, una noche con varios percances, con un sonido que a momentos dejó bastante que desear, con una banda entregada a su público y un público entregado a su ídolo llegó a su fin… ahora nos quedaría esperar los veinticinco años de “Angels Cry” para volver a disfrutar algo parecido, pero por mientras, siempre tendremos esas glorias del Metal y los tremendos nuevos trabajos de Matos para deleitarnos y, ojalá, volver a disfrutar a este tremendo músico, pero ojalá con menos retrasos y bastante menos alcohol…

Setlist:

01. Menuett / Letting Go
02. The Turn of the Lights
03. Distant Thunder (Shaman)
04. Illusions / At Least a Chance (Viper)
05. Discovery (Virgo)
06. Sign of the Cross (Avantasia)
07. Lisbon (Angra)
Intermedio
08. Crossing / Nothing to Say (Angra)
09. Silence and Distance (Angra)
10. Carolina IV (Angra)
11. Holy Land (Angra)
12. The Shaman (Angra)
13. Make Believe (Angra)
14. Z.I.T.O. (Angra)
15. Deep Blue (Angra)
16. Lullaby for Lucifer (Angra)
Encore
17. Unfinished Allegro / Carry On (Angra)

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